A todo vapor |
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Rápido, sano, limpio, práctico. Qué más se puede pedir? Una cacerola con un poco de agua. Arriba una canastita de aluminio con aletas móviles para adaptarse al diámetro de cualquier olla. O una estética canasta china de bambú. O un colador de pastas. O una parrillita de tostador. También existen aparatos especiales, en dos pisos, el de arriba con fondo perforado para dar paso al vapor que genera el agua abajo. O un plato puesto arriba de una taza invertida dentro de un recipiente sobre el fuego. La cocina al vapor es simplísima, posible, fácil, limpia y nutritiva. Robada a Oriente por los fanáticos de la nueva cocina, una de cuyos principios es la liviandad, rápidamente la dietética se apoderó de ella, respondiendo a los mandatos de la buena salud. Las precauciones al cocinar al vapor son mínimas: el recipiente que se coloca sobre la cacerola no debe tocar el agua. Conviene poner poca cantidad de líquido porque, al bullir, puede subir y mojar los alimentos. Aunque es más lenta que el hervido, se debe estar atento: uno no se puede enfrascar en un libro o mirando TV y olvidarse la marmita que bulle silenciosamente. porque entonces también se recocinarán las cosas y perderán toda su gracia. Se puede usar papel de aluminio para envolver los alimentos que se posan sobre el canastito, el efecto así será doblemente seguro. Aunque, de ese modo, frutas, verduras, pescados no se contagiarán de ciertos perfumes que uno puede lograr, enriqueciendo el agua con perejil o hierbas frescas o especias secas. Ese agua enriquecida por el goteo de la cocción de los alimentos puede utilizarse como juguito para rociar después. Puede hacer compota cocinando manzanas o peras con agua perfumada con canela, vainilla y clavo de olor. Para el pescado ponga hojas de hinojo y laurel. Las posibilidades son infinitas. Todo lo que cocine con éste método se convertirá automáticamente en diet. Un recurso ultrarrápido que puede probar ya mismo, para el que no necesita elementos especiales pero que resulta una perfecta cocción al vapor, es el de colocar los filetes de pescado -merluza, pejerrey, brótola- sobre un plato de loza de diámetro apenas más chico que el de la cacerola. Por ese mínimo intersticio el vapor cocinará raudamente el pescado. Lo puede servir con manteca derretida, pimienta y nuez moscada o con salsa de soja. Si no tiene las exóticas canastas, aparatejos eléctricos, o alguna maquinita, utilice su ingenio: el principio básico es cacerola con agua hirviendo, y arriba, algo que contenga los alimentos y deje pasar el vapor. Es todo. A experimentar entoces. El vapor es amigo de los sabores esenciales. Choclos enteros: 4 a 6 minutos Reglas de oro No abra la cacerola a cada rato, el vapor fugará y tardará más. |
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