Maduración de la carne: por qué es tan importante
Para que sirve
La maduración encuentra su razón de ser en un inevitable y natural proceso quÃmico-fÃsico que con el tiempo tiende a endurecer y poner rÃgidas las fibras musculares del animal. Para dificultar el avance inexorable de esta transformación, se produce la maduración, es decir, un perÃodo de descanso y maduración en un ambiente controlado en el que se modifican las caracterÃsticas de la estructura muscular para hacerla lo más tierna posible. Para llevar a cabo este proceso de forma segura y sin riesgo de dañar más las fibras musculares de la carne o provocar la proliferación de microorganismos potencialmente dañinos, se requieren tres condiciones esenciales: una temperatura que oscile entre 0 y 4 ° C, una humedad elevada en torno a los 85- 90% y ventilación controlada y constante.
Cómo ocurre
En primer lugar, el animal sacrificado debe llevarse a temperatura ambiente para bajar los grados corporales, que suelen estar entre 35-38°. En este punto, el animal puede ser trasladado a la cámara frÃa donde comenzará inmediatamente la bajada de temperatura. A nivel fÃsico, el descenso de la temperatura conducirá a una relajación generalizada de los tendones y el consiguiente ablandamiento de las fibras: a nivel quÃmico, por otro lado, intervendrán diversas enzimas que, por un lado, actuarán sobre los complejos proteicos estructurales del músculo rompiendo las fibras, por otro descomponen las grasas dando a la carne su aroma y sabor tÃpicos.
El momento correcto
¿Cuánto tiempo debe durar la fase de maduración? En realidad, no existe una respuesta única, ya que variará según el tipo de carne, raza, edad y dieta del animal. La maduración desarrolla el perfil organoléptico de la carne. En términos generales, se puede decir que la carne de caza requiere tiempos de envejecimiento bastante largos, entre 3 y 8 dÃas, para que se pierda ese penetrante olor salvaje. La carne blanca o de animales más jóvenes y pequeños, por otro lado, necesita aproximadamente 72 horas. Evidentemente esto no excluye que, incluso para carnes que no tienen una necesidad particular, una maduración más larga sea signo de mejor calidad. En el caso de porcino o bovino de cierto nivel, por ejemplo, se pueden utilizar periodos de maduración que van desde las 96 horas hasta los 20 dÃas. Cuanto mayor sea el perÃodo de maduración, más desarrollará la carne desde el punto de vista microbiológico un tipo particular de moho que protegerá el interior, haciéndola no solo blanda, sino perfecta a nivel organoléptico.
Comentarios sobre este artículo (0)