¿Por qué la comida de avión no tiene sabor?
Charles Spencer, profesor de PsicologÃa Experimental en la Universidad de Oxford, ha descubierto ahora el por qué y ha desentrañado el misterio: el ruido constante de los motores de los aviones reduce nuestra sensibilidad a lo dulce y salado en un 30%, en comparación con cuando estamos en la Tierra. Según Spencer, el ruido del avión alimenta el miedo ancestral del hombre al emular la difÃcil situación de nuestros antepasados ​​cavernÃcolas frente al rugido de los feroces depredadores.
El único sabor que mejora es el umami presente en el jugo de tomate, que también es muy útil para el desfase horario. De hecho, el Bloody Mary, la bebida a base de jugo de tomate, es muy popular. Según otra investigación, de Peter Barnham, profesor de gastronomÃa molecular en la Universidad de Bristol, la palatabilidad de los alimentos en vuelo también se ve disminuida por la baja presión y especialmente por la bajÃsima humedad del aire de la cabina.
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