La Pavlova y su romántica historia
Fue concebido y creado en 1935 por un chef pastelero llamado Berth Sachse, en un hotel en Perth, en honor a la bella bailarina rusa Anna Pavlova: un pastel ligero y refinado como lo era la bailarina clásica.
Una hermosa y muy romántica historia
CorrÃa 1926 en Perth, Australia. Berth Sachse la vio bailar, ella era Anna Pavlova, frágil y etérea, blanca y ligera como una nube, deslizándose con gracia en el escenario como nadie nunca habÃa visto a alguien asÃ. Quedó impactado. Supo que esa pequeña mujer lo perseguirÃa en sus sueños.
Ella, Anna, se hospedaba en el hotel donde él, Berth, trabajaba como pastelero. La vio caminar y la siguió con ojos de enamorado.
Era una mujer menuda, delgada y de mediana edad, pero parecÃa una muñeca. ComÃa mucho, amaba los dulces y se reÃa aún más. Le encantaba vestir de blanco, con chales, adornada con perlas y gasas.
Berth pasó horas en la cocina preparando todo tipo de dulces para verla disfrutarlos, sonriendo. Luego, Anna regresó a Europa y Berth cayó en depresión, continuó trabajando, pero indiferente y, con sus ojos, siempre la buscaba en el vestÃbulo del hotel.
Cinco años después, en el periódico, se publicó la noticia de que Anna Pavlova habÃa muerto de neumonÃa.
Mientras estaba de gira en La Haya, Holanda, la gran bailarina rusa Anna Pavlova viajaba en un tren que tuvo un ligero descarrilamiento. Vestida solo con un pijama y una bufanda ligera, dejó el tren y caminó a lo largo para ver qué habÃa sucedido. Tres semanas después morÃa de neumonÃa, solo tres semanas antes de cumplir 50 años.
Berth lloró, pero al dÃa siguiente decidió ir a trabajar y crear un pastel en su memoria. Un postre que deberÃa haber sido "duro" como las puntas de sus zapatos de baile, pero suave y cremoso como sus movimientos, blanco como las plumas del cisne moribundo, pero con una mancha de color rojo, como la enfermedad qaue se la habÃa llevado
Pensó en merengue ... pero era demasiado duro ... y, por lo tanto, volvió a intentarlo varias veces, agregó vinagre, probó a diferentes temperaturas de cocción ... hasta que obtuvo su receta: tres claras de huevo, 250 gramos de azúcar, una pizca de sal, dos cucharaditas de vinagre, una cucharadita de extracto de vainilla y una cucharadita de maicena, haciendo que todo se mantuviera firme, para convertirse en una masa brillante.
Le dio la forma de un pastel con bordes altos. Lo puso en un horno muy bajo a 150 grados durante 90 minutos y luego lo sacó.
El frágil merengue era duro por fuera pero suave por dentro, como él querÃa. Lo dejó enfriar. Batió la crema con la que llenó el pastel enfriado y colocó fresas y frambuesas en la parte superior.
Miro su dulce por mucho tiempo ... ¡era su Pavlova!
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