Crisis climática, ¿qué comeremos en 2050?
La periodista Amanda Little, profesora de la Universidad Vanderbilt, que pasó cuatro años investigando qué están haciendo las empresas y organizaciones de todo el mundo para garantizar suministros alimentarios sostenibles, trató de responder en su último libro The Fate of Food: What We Will Eat in a Bigger, Hotter, Smarter World (El destino de la comida: que comeremos en un mundo más grande, más caliente e inteligente). En él nos dice qué podrÃamos llevar a la mesa en 2050, cuando la población mundial supere los 9 mil millones y nuestras necesidades alimentarias hayan aumentado en un 50 por ciento. "Es muy probable que sigamos encontrando una manera de producir los alimentos que más deseamos", explica. "Pero serán necesarios métodos y soluciones de cultivo muy diferentes".
La carne
El impacto ambiental de la crÃa de animales por sà solo representa aproximadamente una séptima parte de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el hombre: las principales fuentes de proteÃnas podrÃan cambiar en el futuro. Por lo tanto, puede ser que lo que comemos tenga el mismo delicioso sabor de la carne que hemos estado comiendo durante milenios, pero podrÃa obtenerse no de un animal vivo, sino de una proteÃna vegetal o de carne cultivada en un biorreactor. Es muy difÃcil para las personas aceptar esta realidad, pero algunas versiones de esta carne ya están disponibles. Es carne en todos los aspectos, las células provienen de los animales, pero no han crecido en ellas. Es carne sin huesos, órganos y sufrimiento potencial. Mientras tanto, los insectos están ganando una porción del mercado, con ventajas obvias: proporcionan más proteÃnas y micronutrientes y producen muy pocos desechos.
Tomates y verduras
Continuaremos comiéndolos, pero podrÃan cultivarse en una granja vertical, sin tierra, con las raÃces de las plantas inmersas en una niebla de nutrientes, y la luz no provendria del sol, sino de la iluminación artificial.
MaÃz
El cultivo puede continuar en determinadas regiones donde el maÃz es un cultivo básico, pero es posible que deba modificarse genéticamente para tolerar más calor, más sequÃa, cambios estacionales y nuevos insectos invasores.
Café
Nadie tiene la intención de renunciar a su taza diaria: según Amanda Little, los cientÃficos, los agricultores y los consumidores están tan ocupados buscando formas de seguir produciendo el deseado café, que encontrarán la manera de hacerlo. Pero el cultivo del café necesita condiciones muy especÃficas para tener éxito: será necesario estudiar y experimentar mucho.
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