La cocina portuguesa (I)
La portuguesa es una cocina tradicional clásica, transmitida de generación en generación, sin escuelas académicas. El aceite de oliva como aderezo, la elaboración de salsas, la sangre de animales utilizada con frecuencia, carne de cerdo y los embutidos hacen de la comida portuguesa almuerzos y cenas fuertes, profundamente ligados a la calidad de los ingredientes. Incluso los dulces, hechos con almendras y una gran cantidad de huevos, pero enriquecidos con elegantes adornos y decoraciones, constituyen postres de especial impacto.
Este es un paÃs donde el clima varÃa considerablemente de una región a otra, sufriendo las influencias geográficas como la latitud, la altura sobre el nivel del mar y la cercanÃa de las costas. Tal vez por eso Portugal tiene como caracterÃstica de su comida, una variedad y riqueza de sabores que tienen su punto fuerte en la autenticidad y la territorialidad de los productos básicos.
Dominio de los reyes de España hasta el siglo XI, en 1114 obtuvo la independencia con la victoria sobre los árabes por dinastÃa de los Borgoña. PaÃs agrÃcola, donde crecen las uvas, olivos y cereales, tiene el mayor número de molinos de viento y de agua de Europa, muchos de ellos aún en funcionamiento.
Durante el siglo XV, la corona experimentó una gran expansión en el extranjero a través de los esfuerzos del prÃncipe Enrique el Navegante. Muchos barcos zarpaban al descubrimiento de nuevas rutas comerciales, creando asà un imperio que en su apogeo (fin del 1500), se extendÃa desde la India y el Lejano Oriente a Ãfrica y Brasil.
La gastronomia portuguesa es una cocina de cocciones lentas, tiempos de preparación prolongados y sin prisas: una ocasión de celebración, reunión y largas conversaciones alrededor de la mesa y la chimenea.
En la época clásica el paÃs comenzó a ser conocido más allá de sus fronteras por la calidad de su garum (salsa de pescado preparada con vÃsceras fermentadas), que los romanos consumian en todo el imperio.
Todas las civilizaciones que pasaron y se establecieron durante unos pocos siglos, en el territorio portugués como los hebreos, los árabes y, mucho más tarde, españoles, ingleses y franceses, dejaron sus marcas en la cultura alimentaria lusitana, regalándole diferentes maneras de utilizar las especias y otros ingredientes, y una singularidad de sabores tradicionales. No hay prácticamente nada, ningún producto que la cocina y la imaginación portuguesa no pueda convertirlo en un sabroso alimento.
La cocina portuguesa (II)
La cocina portuguesa (III)
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