Los secretos de la maracuyá

Estamos convencidos de lo buenas que son las frutas, llenas de nutrientes y con muchas propiedades para la y la belleza. Cada una es muy distinta y ofrece diferentes beneficios pero todas se convierten en imprescindibles para vivir completamente sanos.

Una de ellas es la maracuyá, conocida también como fruta de la pasión o pasionaria, pero casi nadie sabe que su verdadero nombre o nombre científico es Passiflora Edulis. Sus orígenes llegan desde la amazonia del Perú hace muchísimos años y se dice que los indígenas le daban muchos usos y que reemplazaba al limón en casi todos sus platillos.

La maracuyá destaca por su forma de huevo, por tener muchas semillas y por ser de un color amarillo y una corteza de color marrón. Su pulpa es de sabor agridulce y contiene mucha vitamina A y C, lo que la convierte en un antioxidante natural, con la capacidad de eliminar los radicales libres que dañan el organismo.

Es un perfecto reparador de los tejidos del cuerpo, previene enfermedades cardiacas y cancerígenas y es muy buena para fortalecer el sistema óseo.

Sus semillas tienen mucha fibra lo que facilita la digestión y limpia profundamente el colon.  También se ha comprobado que previene las enfermedades cerebrovasculares.

No pueden quedar ocultas sus antimicrobianas, es la fruta que prefieren los atletas y los deportistas ya que es muy rica en carbohidratos y azúcares. Además, contiene fitoesteroles, reductores naturales del colesterol.

Incluso muchas investigaciones científicas, indican que la maracuyá y sus flavonoides son capaces de aliviar las sibilancias propias del asma y la tos.

Por lo tanto, puede consumirse para prevenir afecciones respiratorias y quienes necesiten un mayor descanso y sueño pueden confiar en ella ya que sus propiedades somníferas ayudan a que el cuerpo se relaje. Puede tomarse antes de dormir para conseguir un sueño reparador, para sentir un total bienestar y hasta puede incluirse en las dietas para perder kilos.

Puede consumirse de muchas formas ya sea como fruta fresca o en jugos. Es perfecta para hacer refrescos, néctares, yogur, helados, mermeladas, cocteles y hasta puede encontrarse en enlatados. Su jugo puro sin diluir es muy espeso y concentrado, pudiendo consumirse sólo añadiéndole agua y azúcar o como aditivo para otros jugos.

Se utiliza en repostería para preparar tortas, queques y en confitería.

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