Pepinos: un par de trucos para que sean más digeribles

A menudo, el pepino genera una relación de amor y odio. Incluso si gusta, a menudo queda estacionado en el estómago. Pero aquí hay un par de trucos para que esta verdura fresca y saludable sea menos indigesta.

Como hacer digerible el pepino

Fresco, rico en agua, fibra y minerales, pero también con muy pocas calorías, sólo 12 cada 100 gramos, el pepino es el ingrediente ideal para preparar sabrosas ensaladas en verano, óptimo para aquellos que siguen una dieta de pérdida de peso.

Por desgracia, no todo el mundo puede apreciar su calidad, algunos por el sabor, otros porque les resulta difícil de digerir. Como el melón y otras hortalizas de la familia de las cucurbitáceas, también el pepino puede ser indigesto. La relación de amor y odio con esta verdura se puede solucionar con un par de que ayudan a hacerlo más digerible.

El pepino es más digerible si se pone bajo sal

El primer truco es poner el pepino bajo sal, como se hace, por ejemplo, con la berenjena. En el mercado o en el supermercado hay que elegir un vegetal no demasiado grande ni demasiado pequeño, pero maduro en el punto correcto. La piel debe ser firme y sin arrugas, y no verde amarillenta. Una vez en la cocina, primero lavar el pepino y luego pelarlo.

Luego cortar en rodajas, más o menos finas dependiendo del propio gusto. Colocar las rodajas en un plato, asegurándose de que no se superpongan demasiado entre sí. Espolvorear con sal y luego formar una segunda capa, que se salará a su vez. A continuación, cubrir con otro plato y dejar reposar durante al menos media hora en el refrigerador.

Al momento de usarlo, retirar del refrigerador y se notará que las rodajas han eliminado su agua. Antes de continuar con la preparación de la receta, drenarlas bien y, si están demasiado saladas, enjuagarlas.

Un truco de la cocina de Medio Oriente

El segundo truco es muy común en la cocina de Oriente Medio, donde se hace un amplio uso de este vegetal. Sirve para eliminar el amargor de pepinos amargos y así hacerlos más digeribles. Sin pelarlos, cortar los dos vértices con un cuchillo. Con una de las piezas que se retiraron, frotar el primer extremo, siguiendo un movimiento circular. Después de aproximadamente un minuto se verá salir un líquido calcáreo blanco. Repetir la operación en el otro extremo, lugo de lo cual, el pepino está listo para ser pelado, cortado en rodajas y añadido a una rica ensalada.

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